La iglesia evangélica es desproporcionadamente grande. En medio de esa pequeña calle que la gente aquí llama el “pueblo” de Guarilihue, una calle angosta, flaqueada por casas de madera -pequeñas y frágiles, y más allá las lomas de la Cordillera de la Costa- esta iglesia parece una bofetada con sus columnas, sus gruesas paredes de [...]

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